'Álex, con 23 años, en su antiguo cuarto y con el cuello malvado... que le jugó una mala pasada en el momento adecuado'.
La presente carta está dedicada a todo desconocido o conocido que sienta cariño y aprecio por este Blog, e indirectamente, por mí. Gracias por leerme y visitar este espacio. ¡No sabes cómo te lo agradezco!
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
A aquel/aquella lector/a del Blog de 'Un chico diferente':
Imagina que soy un ‘buscador de personas especiales’ por el mundo (o por la vida, según lo quieras ver) y, al encontrarte, me dieran ganas de escribirte, aunque no me hicieras mucho caso o tuvieras cosas que hacer. Al fin y al cabo, la escritura es parte de la unión entre una persona ‘especial’ y ‘otra’ y me tranquiliza cuando llevo muchos días sin verte, porque te encuentro ‘más cerca’ de mí mismo. Es algo que suelo hacer con mis amistades en ciudades distintas, aunque también lo he hecho con gente de Zaragoza, llegando a crear una ‘cadena’ de personas especiales, para que nadie se sienta solo o triste, por ser diferente (en el buen sentido) a los demás. A esta serie de personas la suelo llamar 'cadena de estrellas', porque todas las noches hay estrellas acompañándonos y aunque éstas no se vean, siempre están ahí.
Creo… No. Sé a ciencia cierta, que te quiero… ‘estrella’… con todo mi corazón. No hablo como desconocido o como amigo, sino como persona. Traté de evitarlo, pero me fue imposible. Intenté hacerte feliz como proyecto, para que tu estrella brillara más. Abrí los ojos (por fin… después de tanto tiempo cerrados) y me puse a llorar, como si mis lágrimas limpiaran mi rostro de la tristeza nacida en el corazón. Agradecí haberte conocido, como la cosa más dulce y tierna, y me alegré escuchando que eras feliz, al menos una única vez en la vida, leyendo mis extractos deliciosos, mis palabras para hacerte sonreír.
Pero sé que no hay forma de convencerte de los sentimientos que una persona puede sentir por otra. Aunque una persona te diga cuánto te necesita, o cuánto te ha echado de menos en tu ausencia, nunca podrás creerle del todo. La sociedad... o 'la vida' nos ha hecho así de inseguros. Yo tampoco sé como decirte que me has hecho feliz muchos días. Nuestra palabra vale tan poco, pero es lo único que tenemos los seres humanos. Recuerdo que te dije que sería tu cielo y el suelo donde andar, tu escudo y espada... tu mar y el velero con el que navegar... tu amigo, como un segundo ángel de la guarda, como una estrella fugaz, como un cometa que pasa cerca de ti cada cierto tiempo… pero que siempre estará a tu lado…
Nunca llegaré a sentir tus sentimientos, tus palabras en mi propio alma, estrella. Quizá nunca te conozca y sólo sepa que me leas. No me refiero a algo físico ni natural, sino algo más bonito y duradero, algo que no se puede palpar… algo que, ahora que me doy cuenta, nadie puede arrebatarme… aunque siempre sea otra de tus tantas lecturas cada día… aunque nunca quieras darte cuenta. Puede que nadie lo perciba, como un ángel que nadie puede ver… pero siempre será el amor incondicional de una persona a otra. De una persona desconocida a otra. Por sus virtudes. Por sus defectos. Por fin… después de tanto tiempo… tú también eres diferente. Al fin me he dado cuenta de ello.